Esperanza

Pensé que uno de los momentos más emocionantes de mi vida sería la primera vez que se durmió en mis brazos. Pero luego vinieron sus gritos de alegría al verme, sus besitos, la expresión de su cara y cómo mueve los brazos y la cabecita al oir la música, cuando me lleva de la mano hacia el piano para que toquemos juntos y, de los mejores, los bailoteos que nos pegamos con Respect de Aretha Franklin. Cada uno de estos momentos tan sólo dura unos segundos. Y cada uno de esos segundos da sentido a la mayor parte de mi esperanza.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
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