Soham, Bernini y el poeta loco

El poeta loco
Encuentro a menudo, sin buscarlos, los escritos de la psicóloga y escritora Remei Margarit en La Vanguardia.
Transcribo uno de ellos:
"Hace un par de días, por la calle me crucé con un hombre de
los llamados sin techo. Se acercó a mí y me dijo: "En ese mundo loco, ¿quiere
oír a un poeta loco?". Le contesté que sí y me paré a escucharlo. No me dijo
más, y de una pequeña carpeta sacó unas fotocopias de pequeños papeles escritos
a mano en los que había un poema en cada uno. Los cogí y leí con atención. Les
transcribo uno de ellos: "Recuerda los buenos momentos con una sonrisa /
rememora los malos como experiencias. / Silencia los que no fueron, ni lo uno,
ni lo otro, ni buenos ni malos, porque esos, / esos se los lleva el viento
/ esos serán olvidados."
Y firmaba Duende. Lo miré con más atención y no podría decir
ni la edad que tenía, entre cincuenta y sesenta tal vez, quizás menos, porque
los harapos y la mugre cubrían por entero su cuerpo, incluso la piel de sus
manos estaba oscurecida por la suciedad, pero las palabras de sus poemas eran
como un aire fresco, vivo, sin rencor ni amargura. Le pregunté qué quería por
ellos y me dijo que la gente le daba lo que quería. Le di una moneda y las
gracias por haberlos escrito.
Y me quedé con la impresión de que el alma nos habita, se
expresa, cuando puede, sea en la circunstancia que sea y en las condiciones que
se den. En otras palabras, al alma no le alcanzan la mugre ni la miseria. Y si
ello es así, y creo que lo es, cuántas personas, cobijando su alma, se
encuentran en situaciones en las que no pueden expresar en palabras lo que
sienten. Son personas doblemente castigadas, por las circunstancias que les han
llevado a una vida mísera y también por la imposibilidad de hacerse oír.
En esta sociedad opulenta en la que vivimos, y en la que el
culto a la apariencia llega a unos extremos de idolatría, en esa clase de
estupidez pensamos que somos alguien porque pisamos fuerte y vestimos de marca y
tenemos el móvil de última generación. Como si todo ello tuviera que ver con uno
mismo.
Qué poco caso le hacemos al alma; ya sé que hay personas que
niegan su existencia y prefieren explicarla como circuitos neuronales, da igual
como se diga, el alma o lo que sea, está ahí con o sin harapos."
Una tarde de esas mis tardes tontas, saliendo de casa de mis padres, yo también me encontré con el poeta loco. Posiblemente si lo hubiera encontrado en otro barrio ni siquiera hubiera atendido a su saludo, por el miedo ignorante que causa lo desconocido. Pero en la calle donde crecí me sentí segura y me paré a escucharlo. Me contó, con el orgullo de un superviviente, que en dos días cumplía 50 años, creo recordar... Que prefería salir de la zona del Raval hacia otras más tranquilas para encontrar a otros tipos de gente, que el Raval ya no es lo que era. El Duende me dio 3 poemas, uno se lo di a Soham. Pero sobre todo, el breve encuentro con este poeta callejero fue una golosina en una tarde de domingo que no daba más de sí. Nunca sabes cuando la vida te va a invitar a caramelos...
Como Remei, yo también le agradecí al Duende sus poemas. Aunque en el fondo lo que le agradecí es que con unas pocas palabras, su actitud y su mirada zarandeara dulcemente mi ánimo que, a veces, egoísta, se atreve a doblegarse, en vez de mirar hacia adelante, sonreir y seguir caminando.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
El Duende... Su verdadero nombre te lo diré en privado. Vivimos juntos tres meses en la acampada de Francesc Macià durante la guerra de Irak, y luego un mes más detrás de las universidades de la Zona Universitaria, después de que nos desalojaran de la Diagonal. Tiempo después vagabundeábamos juntos intercambiándonos nuestros sombreros por las fiestas de grácia, jeje, qué recuerdos. La última vez iba tan borracho que no se acordaba de mi.
Tengo un montón de poemas suyos guardados con cariño, y en el Prize colgué uno que me gustaba mucho.

¡Qué recuerdos me has traído!

Sister Marla.
Anónimo ha dicho que…
Eyy, a ver si actualizamos el blog, Sister!

Un beso enorme.

Marla.
Anónimo ha dicho que…
Hola.Me ha encantado encontrar tu post,yo acabo de encontrar el mismo poema por casa...me estaba acordando de Duende y qué sería de su vida.En mi caso lo conocí en Oviedo hace ,es posible, 20 años...si tuvieras noticias de él me gustaría saber algo...que buen hombre...y que buen resumen has hecho de él y otros tantos que habrá por el mundo y no encontramos en nuestro camino...saludos desde Asturias.Belén Novo.

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