el círculo de selbst

"Per molt que sapies es molt mes lo que ignores"

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sábado, marzo 22, 2008


domingo, marzo 09, 2008

Soham, Bernini y el poeta loco


Bernini.

Una mañana, de ésas mis mañanas tontas, enganché un reportaje sobre Bernini en la tele.

Según el sr. Wiki Pedia (el tío es un crack; lo sabe todo) Gian Lorenzo Bernini, nacido en Nápoles en 1598 y fallecido en Roma en 1680, fue uno de los escultores, pintores y arquitectos más destacados del arte barroco.

El Rapto de Proserpina, realizado entre 1621 y 1622, fue encargado por Scipione Borghese y más tarde cedido al cardenal Ludovico Ludovisi quien lo conservó en su villa hasta que en 1908 el estado italiano lo adquirió y lo devolvió a la Galleria Borghese. Se trata de una gran estatua de mármol perteneciente a un grupo escultórico mayor, que representa a Proserpina en el momento que es raptada por Plutón.

Perséfone (Proserpina para los antiguos romanos, en su incansable empeño de cambiarle los nombres a los dioses griegos de los que se apropiaron por pura vagancia de crear unos nuevos, seguro) era hija del mismísimo Zeus y de la hermana de éste, la diosa de la fertilidad, Deméter, hija de Cronos y Rea. Me encantan estas historias. Sólo empezar el relato ya tenemos una señorita que es sobrina de su madre. No me extraña que los guionistas de Hollywood se declaren en huelga: si cualquier pueblucho de hace cientos de años pudo inventar estas historias sin cobrar ni organizarse ni nada, ahora que se ha profesionalizado el asunto, debería cuidarse más a los cuentistas. Bueno, seguimos. Para no bajar el nivel, su tío por parte de padre y dios de los infiernos, ni más ni menos..., se enamoró de ella y la raptó mientras la joven cogía flores junto a Atenea y a Artemisa. Está claro que Hades de los Infiernos fue por la vía rápida: que lo de cortejar corresponde a una época histórica posterior; y por lo visto, en nuestros días ha vuelto a caer en el olvido.
Deméter conociendo la desaparición de Perséfone se puso en marcha en la búsqueda de su hija, convertida en la primera dama de los infiernos, y durante sus viajes, al desatender sus quehaceres como diosa, la tierra se volvió estéril.
Viendo esto, Zeus ordenó a Hades que devolviera a Perséfone a su lugar, pero todo se complicó pues la muchacha había comido un grano de granada. Para que luego digan que la fruta es saludable...
Finalmente Zeus dispuso que su hija-sobrina pasara parte del año junto a Hades y la otra parte junto a su madre-tía. Así Deméter no descuidaría sus labores germinadoras sobre la tierra y todos contentos.

Y mira tú por dónde llego así a uno de mis temas favoritos por el camino más inesperado. Porque lo de la historia de Perséfone venía por el documental sobre Bernini: al ver el detalle de la mano de Hades sobre el muslo de la joven me dio un escalofrío tan frío como el bloque de mármol del que Bernini hizo emerger a la pareja infernal. Será arte, pero además es magia: dónde muchos verían un piedra blanca enorme y amorfa, Bernini vio el arrebato apasionado de Hades hacia Perséfone en toda su carnalidad.
Y ahora resulta que el mito de Perséfone explica la llegada de la primavera, ya que cuando la diosa permanece en los infiernos las flores se entristecen y mueren y llega el invierno, pero cuando regresa a la tierra las flores renacen por la alegría que les causa su presencia. Y así año tras año, cíclica y afortunadamente.
Resumiendo: que....


ya llega la primavera

lunes, marzo 03, 2008

Soham, Bernini y el poeta loco


Soham.
Si alguien se dedicara a escuchar todas las conversaciones que se producen en los bares seguro que la mitad de los tertulianos estaría encerrada en un psiquiátrico y la otra mitad en prisión preventiva, sin necesidad de sumergir a tres tipos que ven el futuro en una bañera gigante como en la peli aquella del Tom Cruise. Aquéllos que se libraran del encierro podrían publicar sus ideas en tratados filosóficos sobre la vida, la muerte y ...el arte.
En una de esas noches en las que te enfrascas en una charla que te dispara por la galaxia hasta perder de vista a qué bar habías ido a parar, Soham y yo tuvimos la suerte de que nadie nos escuchara. Con Soham este tipo de viajes por la galaxia son frecuentes y, siempre, gratificantes; algunos catárticos y todos necesarios. Esa noche hablamos mucho de arte, también del de los museos pero sobre todo del nuestro. Soham me contó cómo en un época de su vida pintó, a trazo diario durante meses, un cuadro que nunca nadie ha visto. Cada día al llegar a casa necesitaba vomitar sobre el lienzo las emociones que ya no cabían en su cuerpo.
A veces la locura es un valor añadido en una obra de arte, como plasmación de una mente libre sin prejuicios ni patrones aprendidos. Pero quizá el arte es otras muchas veces una vía de escape para liberar las sensaciones que si no puediesen salir de nosotros acabarían infectando nuestro juicio y nuestra alma.