el círculo de selbst

"Per molt que sapies es molt mes lo que ignores"

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viernes, julio 28, 2006

El molino del olvido


Gilbert Garcin (La Ciotat, 1929) comenzó su labor artística a los 65 años tras jubilarse como vendedor de lámparas de Marsella. Sus montajes fotográficos son artesanales. Nada de photoshop : tijeras, pegamento, cartón... Sus obras son poesías visuales que hablan de la condición humana, unas veces irónicas, otras casi trágicas. "¿Mis referentes? Haber vivido más de 70 años, no hay más"

sábado, julio 22, 2006

FILOSOFÍA COTIDIANA II: Filosofía de la sorpresa

Me comentaba mi amigo Jordi que no le gustan las obras de algunos compositores clásicos que te hacen levantar del sofá para subir o bajar el volumen de la cadena de música. A ratos tienes que esforzarte para oir las notas de la flauta travesera y cuando estás bien cerquita del altavoz...te estalla el viento metal al completo, propulsándote de nuevo hasta el sofá.
No creo que a mi amigo Jordi le haga mucha gracia la sinfonía nº 94 en Sol Mayor de Franz Joseph Haydn. Comienza el Andante con la cuerda entrando como de puntillas con una melodía casi infantil en pianissimo y, de repente, irrumpe toda la orquesta, golpe de timbal incluido, en un acorde fortissimo. Lo del golpe de timbal ya me parece recochineo, la verdad. El señor Haydn debió de ser un cachondo. Él mismo reconoció que lo hizo con la intención de "crear algo que haga gritar a las damas". A la sinfonía 94 de Haydn se la conoce como "sinfonía de la sorpresa".
No sé si a Jordi le gustan las sorpresas...
La Filosofía de la Sorpresa la enuncia la misma vida: "Sí, sí...tú ve haciéndote tus planes que luego ya vendré yo a hacer de las mías".
A medida que pasan los años llegas a creer que tu círculo de vida se va quedando estático, reduciendo posibilidades y movimientos inesperados. En muchos casos ciertamente el círculo se inmoviliza. Éstos son los menos divertidos.
Filosofía de la sorpresa manifiesta. Ejemplo práctico nº 1:
Me pregunto qué hago yo esta noche de verano cenando en una terraza, charlando con un catedrático de latín muy simpático, un pianista internacional, mis dos profesoras de piano (y nuevas amigas) y el marido de una de ellas, mientras escuchamos Misty en la voz y las manos del séptimo del grupo. Todos ellos personas sencillas y encantadoras, y de ahí la sorpresa. Ni una cena en el restaurante más caro de París me daría mayor sensación de lujo.
Filosofía de la sorpresa latente. Ejemplo práctico nº 2:
Cómo es posible que después de más de quince años todavía tengamos ganas de vernos y cosas de qué hablar con mi amiga del colegio, a pesar de vernos tan a menudo.
Esta última filosofía muchas veces es pasada por alto. Pero aunque la sorpresa manifiesta es más sorprendente; la sorpresa latente, cuando caes en la cuenta, es muy reconfortante.



sábado, julio 15, 2006

La Paella

Esta es La Paella. Falsas creencias afirman que los "bichos" de la paella deben ordenarse para que hagan bonito. Esto es falso; nuevas investigaciones demuestra que el orden de los escamarlanes y el buen gusto nada tienen que ver, al contrario. Posted by Picasa

miércoles, julio 05, 2006

Receta de la paella marinera

Se llama a la Nueva. Ella provee de gambas, escamarlanes, sepia, mejillones y almejas. Antes del amanecer la Nueva limpia el pescado que se reserva hasta la vuelta de la playa. Una vez limpios pescado, Nueva, jefe de cocina y cocinera oficial, se pasan por el aceite caliente las gambas y los escamarlanes. Se retiran y en el mismo aceite se hace un sofrito de pimiento rojo, cebolla y tomate. Cuando el sofrito está listo se añade azafrán, un ajo picado, perejil y el arroz. Justo entonces la Nueva recuerda que hemos olvidado poner la sepia pero lo arreglamos haciéndola a la plancha (la sepia, no a la Nueva) y aquí no ha pasado nada. Mientras se sofríe un poco el arroz, se ponen en una olla los mejillones y las almejas para que se abran. Después se echa el agua al arroz junto al líquido que sueltan los mejillones y las almejas, y la sal. Se deja a fuego medio unos veinte minutos. A los quince minutos de cocción se añade el pescado, comunmente conocido como los bichos. Se mete en el horno unos cinco minutos más. Elaboración y resultados son supervisados por el jefe, que da su visto bueno.
Como segundo plato se aconseja la sepia, que una vez hecha a la plancha se queda olvidada sobre el fogón.