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Saving Godofredo

(24/11/1997)

Y de nuevo una mañana más. Sí, aquella era una mañana entre tantas mañanas. Nada parecía indicar que aquel nuevo día fuese a deparar grandes ni pequeñas sorpresas a ninguno de los habitantes de la ciudad.
Pero esta calma, este escenario pacífico e ideal, no incluía la habitación de Godofredo. En el submundo que constituía su cuarto se palpaba la sensación de que aquel iba a ser un día especial. Godofredo así lo sentía. Sabía que estaba a punto de iniciarse una nueva etapa y que para ello sería necesaria su actuación. Era verdaderamente un instante lleno de emoción. Iba a ser su labor el detonante para el nacimiento de algo nuevo. A estas alturas Godofredo quiso parar el reloj de la mañana para saborear el sentimiento de orgullo que le invadía. Por una vez en la vida se sentía parte activa de la historia. Sabía que él era imprescindible para que los acontecimientos tomasen el nuevo curso. Así que, por fin, había decidido dar el paso.
No había sido una decisión fácil, de ni…

Meditación en el círculo

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Me han aconsejado en repetidas ocasiones la práctica de la meditación. La búsqueda de ese estado de paz interior, equilibrio emocional, avance en la autorrealización...directamente es el gran tema, del que parten la mayoría de otros grandes temas. Confieso que mis pinitos meditativos sí que he hecho. Muy a mi manera, con dudosos resultados. No se puede decir que no lo haya intentado. Pero al fin creo haber encontrado la puerta hacia mi nirvana particular: el círculo de cuartas (o quintas, según en qué sentido se mire, nunca mejor dicho, a derecha o a izquierda). Para los profanos: me refiero a la representación geométrica de las relaciones entre los 12 tonos de la escala cromática. Llevo unos días ejercitándome, girando en el sentido de las agujas del reloj y también en contra del tiempo.Y empiezo a tener claro que, después de un rato subida a esta noria, estoy a punto de llegar a un estado parecido al de la tan bien publicitada meditación. Botón off a pensamientos cotidianos. Mente en bl…

Recuerdos escritos en un calendario perpetuo: ayer no era ayer

Tengo una percepción del tiempo, del paso del tiempo, difusa y arbitraria. Me cuesta horrores situar algunos recuerdos en las hojas arrancadas de mi calendario. Así que no hagáis caso si digo que hace 4 años de este flash que tuve ayer:
Me aventuré una vez más a salir sola pero con rumbo fijo. Por primera vez pisaba el Honky Tonk Blues Bar en el barrio de Sants para asistir a un concierto. Y por primera vez iba a escuchar a los hermanos de la maleta, por los que tenía cierta curiosidad y todavía no había tenido ocasión de ver en directo. Un poco más adelante hablaré de ellos (paciencia, sólo unos 4 años más adelante…)
Recuerdo que allí coincidí con el señor S.F. al que seguramente ya conocía de algún encuentro anterior.
-“¿Vamos luego a la jam?”
El señor S.F. y yo compartimos viaje en metro y fuimos a la jam session que por aquel entonces organizaba la SBB los domingos en la Sala Monasterio. Desde aquel domingo que recuerdo otoñal como éste en el que escribo han pasado  ya muchos días y so…

Esperanza

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Pensé que uno de los momentos más emocionantes de mi vida sería la primera vez que se durmió en mis brazos. Pero luego vinieron sus gritos de alegría al verme, sus besitos, la expresión de su cara y cómo mueve los brazos y la cabecita al oir la música, cuando me lleva de la mano hacia el piano para que toquemos juntos y, de los mejores, los bailoteos que nos pegamos con Respect de Aretha Franklin. Cada uno de estos momentos tan sólo dura unos segundos. Y cada uno de esos segundos da sentido a la mayor parte de mi esperanza.

Estaba yo pensando...

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...., que hoy me he levantado un poco antes y tengo lo de la Operación Bikini-48 horas en la cabeza, además de otras tantas decenas de cosas mucho más importantes, claro.

Entre las opciones de ayuno y bikini de cuello alto al tener que despojar mi cuerpo de las ropas invernales, resuena en mi cabeza la bonita frase "la belleza está en el interior". Creo que también suenan unos violines de fondo. A ver.... ...... en efecto, suenan: ninoninoniiiiiiiii ninoninoniiiiii

Bonito mensaje. Si no fuera porque al final de la historia Bestia-peludo- monstruoso se transforma en Príncipe-tío-buenorro.

O sea, que te estás tragando hora y media de cuento pero al final donde dije digo digo, a saber :

La belleza está en el interior. Pero doy gracias a Dios y a las escuadras celestiales por no tener que acostarme con el monstruo peludo éste, y disfrutar del cuerpo danone del susodicho metamorfoseado.

En el interior, claro. Ahí está todo oscuro y no se ve nada....

Como véis madrugar es fatal para e…

A través del balcón

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Mafalda tiene el blues

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