el círculo de selbst

"Per molt que sapies es molt mes lo que ignores"

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miércoles, abril 09, 2014

Meditación en el círculo


Me han aconsejado en repetidas ocasiones la práctica de la meditación.
La búsqueda de ese estado de paz interior, equilibrio emocional, avance en la autorrealización...directamente es el gran tema, del que parten la mayoría de otros grandes temas.
Confieso que mis pinitos meditativos sí que he hecho. Muy a mi manera, con dudosos resultados. No se puede decir que no lo haya intentado.
Pero al fin creo haber encontrado la puerta hacia mi nirvana particular: 
Nikolay Diletsky, Idea grammatiki musikiyskoy (Moscú,1679)
el círculo de cuartas (o quintas, según en qué sentido se mire, nunca mejor dicho, a derecha o a izquierda). Para los profanos: me refiero a la representación geométrica de las relaciones entre los 12 tonos de la escala cromática.
Llevo unos días ejercitándome, girando en el sentido de las agujas del reloj y también en contra del tiempo.Y empiezo a tener claro que, después de un rato subida a esta noria, estoy a punto de llegar a un estado parecido al de la tan bien publicitada meditación. Botón off a pensamientos cotidianos. Mente en blanco, y en negro, como las teclas del piano.
O quizás...quizás existe una fórmula secreta que los pitagóricos supieron preservar. Y, una vez completado el sortilegio, tus sentidos se abren a una nueva dimensión cuyo origen y fin reside en un valor residual que, aun por ínfimo, no consigue que la imperfección deje de ser perfecta.
Situado en el punto exacto del círculo te ofreces como eslabón, abres los brazos, estiras las manos al máximo y cuando logras cerrarlo, a través de las puntas de tus dedos, se te revela la auténtica armonía de las esferas.

miércoles, mayo 01, 2013

Recuerdos escritos en un calendario perpetuo: ayer no era ayer


Tengo una percepción del tiempo, del paso del tiempo, difusa y arbitraria.
Me cuesta horrores situar algunos recuerdos en las hojas arrancadas de mi calendario.
Así que no hagáis caso si digo que hace 4 años de este flash que tuve ayer:

Me aventuré una vez más a salir sola pero con rumbo fijo. Por primera vez pisaba el Honky Tonk Blues Bar en el barrio de Sants para asistir a un concierto. Y por primera vez iba a escuchar a los hermanos de la maleta, por los que tenía cierta curiosidad y todavía no había tenido ocasión de ver en directo.
Un poco más adelante hablaré de ellos (paciencia, sólo unos 4 años más adelante…)

Recuerdo que allí coincidí con el señor S.F. al que seguramente ya conocía de algún encuentro anterior.

-       “¿Vamos luego a la jam?”

El señor S.F. y yo compartimos viaje en metro y fuimos a la jam session que por aquel entonces organizaba la SBB los domingos en la Sala Monasterio.
Desde aquel domingo que recuerdo otoñal como éste en el que escribo han pasado  ya muchos días y sobre todo muchas noches con todos sus condimentos y agravantes.

Fin del flash.

Ayer tarde volví al Honky a ver a los hermanos. A la segunda canción ya estaba  intentando disimular la emoción para  que ninguna mirada furtiva imaginara  que ya me había extralimitado con las cervezas.  Su música es básicamente de verdad. La técnica, el trabajo y el virtuosismo al servicio de la música. Una vez más fue una demostración de buen gusto y de estima por el blues.

El escenario es un lugar extraño. Cualquier escenario es irremediablemente teatral como marco de interpretación, de representación. El talento reside en saber traspasar ese marco para resultar auténtico. Curiosa paradoja.


Estas líneas no son una crónica de un concierto, ni una crítica ni nada que se le parezca. Es un comentario, una opinión sobre una manera de vivir y sentir la música y de hacérsela llegar al público.

Sentada en un banco alto con la espalda apoyada en la barra  recordé aquella tarde hacía unos cuatro años. Me di cuenta de por qué voy a los bares que voy, de por qué tengo los amigos, conocidos y cómplices que tengo, y de por qué el blues se ha convertido en una banda sonora a la que resulta difícil bajarle el volumen. 

sábado, noviembre 24, 2012

Esperanza

Pensé que uno de los momentos más emocionantes de mi vida sería la primera vez que se durmió en mis brazos. Pero luego vinieron sus gritos de alegría al verme, sus besitos, la expresión de su cara y cómo mueve los brazos y la cabecita al oir la música, cuando me lleva de la mano hacia el piano para que toquemos juntos y, de los mejores, los bailoteos que nos pegamos con Respect de Aretha Franklin. Cada uno de estos momentos tan sólo dura unos segundos. Y cada uno de esos segundos da sentido a la mayor parte de mi esperanza.

lunes, abril 18, 2011

Estaba yo pensando...


...., que hoy me he levantado un poco antes y tengo lo de la Operación Bikini-48 horas en la cabeza, además de otras tantas decenas de cosas mucho más importantes, claro.

Entre las opciones de ayuno y bikini de cuello alto al tener que despojar mi cuerpo de las ropas invernales, resuena en mi cabeza la bonita frase "la belleza está en el interior". Creo que también suenan unos violines de fondo. A ver.... ...... en efecto, suenan: ninoninoniiiiiiiii ninoninoniiiiii

Bonito mensaje. Si no fuera porque al final de la historia Bestia-peludo- monstruoso se transforma en Príncipe-tío-buenorro.

O sea, que te estás tragando hora y media de cuento pero al final donde dije digo digo, a saber :

La belleza está en el interior. Pero doy gracias a Dios y a las escuadras celestiales por no tener que acostarme con el monstruo peludo éste, y disfrutar del cuerpo danone del susodicho metamorfoseado.

En el interior, claro. Ahí está todo oscuro y no se ve nada....

Como véis madrugar es fatal para el equilibrio mental.

jueves, diciembre 30, 2010

A través del balcón


sábado, octubre 30, 2010

Mafalda tiene el blues


martes, agosto 17, 2010

Clase de música


De izquierda a derecha:
la bruja, que no es que sea mala es que es un poco fea la pobre, sol-solet (la luna escondida tras él , que es muy tímida), las cajitas sorpresa, pelota de ping-pong, el martillo que no hace daño, la flauta, los lápices de colores, la varita mágica que me trajeron los Reyes, las campanas, la caja de los hilos mágicos, una de las cuerdas del pentagrama.
Y el metrónomo. Éste no mola tanto.